Hoy en día, la contingencia sanitaria nos ha forzado a implementar, de manera esencial, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para que sea posible continuar con los procesos de enseñanza y de aprendizaje en el ámbito académico, en todos sus niveles, desde preescolar hasta el nivel licenciatura y posgrados. Tanto los alumnos como los docentes, nos hemos visto orillados a modificar nuestra forma de enseñar y aprender puesto que el modelo tradicional presencial migró a la educación virtual, entendiéndose por esta a aquella que está mediada por el uso de la tecnología.
Como lo menciona Méndez (2009), cuando el docente interviene en la educación en línea, su rol se adapta y se convierte en asesor (aunque son diversas las denominaciones: tutor, facilitador, acompañante, entre los más comunes) donde sus acciones se recontextualizan adquiriendo diferentes funciones:
- Función académica, la cual se relaciona directamente con el estudio y aprendizaje de los contenidos de la asignatura, por ejemplo: manejo de la información que se proporciona, fuentes y recursos; la construcción del conocimiento y propiciar el trabajo colaborativo a través de foros y trabajos grupales; y fortalecer la comunicación para que el alumno genere una “cercanía”.
- Función orientadora, la cual contempla orientar al estudiante en cuanto al acceso a la plataforma y cómo navegar en ella así como para resolver problemas técnicos; socializar promoviendo la comunicación multidireccional y, por último, sugerir soluciones a problemas del contexto personal del estudiante.
- Función administrativa. El asesor funge como intermediario entre el estudiante y la institución en aspectos administrativos o de control escolar, por ejemplo, proporcionar claves, informar sobre calificaciones, cómo solicitar documentación respecto a su situación académica, etc.
- Socializadora: el asesor colabora para que el alumno se inserte en la sociedad de la información y la comunicación.
- Responsabilidad: que el alumno auto gestione su aprendizaje.
- Comunicativa: facilitar al alumno la expresión de las experiencias, opiniones y conocimientos.
- Motivadora: ayudar al estudiante a que amplíe sus conocimientos personales de acuerdo a sus necesidades y capacidades.
- Evaluadora: retroalimentar al estudiante para que sea consciente del aprendizaje adquirido.
- Innovadora: integrar diversos medios de comunicación e información para tener un buen desempeño.
Bibliografía:
Barberà, E. (2006). Los fundamentos teóricos de la tutoría presencial y en línea: una perspectiva socio-constructivista. En Montes, M. Jerónimo et ál. Educación en red y tutoría en línea, México, UNAM FES-Z, p. 161-178.
Méndez, J. (2009, 10 de mayo). Funciones del asesor en línea. Recuperado de http://asesorlin.blogspot.com/2009/05/asesor-en-linea.html


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